Colegio de Profesionales de Enfermeria de Yucatán A.C.
  El uniforme y su influencia en la imagen social
 

La Enfermería, desde sus inicios, ha sido acompañada por una simbología que la caracteriza y que encierra un significado relevante en su desarrollo como profesión.

En la actualidad a pesar de la existencia de normas y del esfuerzo que se viene realizando, se observan con frecuencia modificaciones y uso incorrecto del uniforme.

Una enfermera u enfermero vestido correctamente inspira confianza y es socialmente respetado. Los aspectos que se plantean permitirán revalorar la importancia del uso correcto del uniforme, elemento esencial para una buena imagen social de los enfermeros y enfermeras.

La Enfermería ha ido desarrollando el contenido de su hacer a través de la historia, como lo han hecho la Medicina y otras profesiones. Por eso la historia de la Enfermería puede hoy, dar razones de esta evolución, que se ha hecho irreversible, para convertirse en una profesión sin perder la originalidad de su esencia: el cuidado.

La Enfermería, desde sus inicios, ha sido acompañada por una simbología propia que la caracteriza, con un significado relevante que permite interpretarla   y comprenderla.

La ascendencia de la religión sobre la Enfermería ha sido importante, ha influido en la formación de las enfermeras y conferido a los cuidados la presencia de actitudes y valores (espirituales y religiosos) durante mucho tiempo. En los principios y prácticas de la Enfermería Moderna que desarrolló Florence Nightingale, están presentes aspectos que se derivan de esta ideología, parte de la indumentaria de las enfermeras (cofia, uniforme), se asemejan bastante a los hábitos de las monjas.

Posiblemente algunos consideran obsoletos los símbolos, o simplemente piensan que no tienen mayor significado en el quehacer cotidiano y científico del profesional de la Enfermería, sin embargo, sea por tradición o por costumbre, los estudiantes que se inician en el acto del cuidado, razón de ser del ejercicio profesional, expresan un gran interés por estos temas, entre ellos, el significado de la lámpara, la imposición y uso de la cofia, los sellos distintivos, el anillo con el escudo, el uniforme y su color blanco.

En la actualidad este tema es polémico por las diversas opiniones que surgen alrededor de él, sobretodo por el uso inadecuado y las modificaciones que se le están realizando al uniforme.
El uniforme según el Diccionario Ilustrado de la Lengua Española, es un vestido peculiar y distintivo que usan los individuos pertenecientes a un mismo cuerpo, a un mismo colegio y que tiene la misma forma.

Existen algunas características y atributos en el uniforme de enfermería, que lo distinguen del resto de los profesionales de la salud, como son:

  • Uniforme blanco. Símbolo de autocuidado, de limpieza, pureza y apoyo frente al otro (persona y familia en interacción y contacto transparente, sincero y respetuoso con su cuerpo, sus sentimientos y experiencias de vida: crecimiento, salud, enfermedad y muerte).

Su uso es generalmente intramural. Su utilización en las actividades no sanitarias, fuera del centro de salud, debe ser bien justificada; el uso del uniforme responde a una norma epidemiológica bien establecida. En países donde existe la formación de auxiliares de enfermería, este personal se distingue por utilizar el vestido de color azul.

  • La Cofia. De color blanco, símbolo del honor, de la distinción y la responsabilidad, con la cual se identifica a la enfermera, entre los otros miembros del equipo de salud como el profesional dedicado al cuidado de las personas. Desde el punto de vista epidemiológico la cofia debe proteger el pelo de la enfermera para que no caiga sobre al campo de trabajo, por lo que el pelo debe estar recogido y colocado en el sobre interno de la cofia.

En varios países, se utiliza además la cofia para distinguir el nivel profesional de la persona que la porta. Estos distintivos pueden ser cintas de diversos colores (el más frecuente es el azul), que colocado de manera horizontal permite distinguir si estamos en presencia de una auxiliar de enfermería (no llevan cintas) o de una enfermera profesional. Otra utilización de las cintas es de manera diagonal, en ambas alas de la cofia, por ejemplo, en el ala derecha la colocación de una cinta significa jerarquías administrativas y en el ala izquierda, niveles académicos como pudieran ser, cursos posbásicos, especialidades, entre otros.

 Algunos profesionales plantean que deben incorporarse estos distintivos para identificar los niveles profesionales dentro de la propia enfermería, a partir de las nuevas figuras que han surgido dentro del Nuevo Modelo Pedagógico.

Otro elemento distintivo en la cofia en varios países, es la utilización de escudos o sellos que permiten mostrar la facultad o escuela donde se recibió el profesional o la institución de salud donde pertenece y se desempeña. Estos símbolos permiten fomentar los sentimientos de pertenencia e identidad.

  • La Lámpara. Otro atributo que aparece con frecuencia en el uniforme o en la cofia de las enfermeras, ha sido retomada como   símbolo de la enfermería, pues en la guerra de Crimea, Florece Nightingale, alumbraba con una lámpara a los heridos en su recorrido por las noches en los campos de batalla. Este símbolo de la enfermería muestra la luz que se requiere en todos los actos de cuidado. Símbolo de la claridad y el conocimiento, iluminación que brinda el saber y la calificación personal, en relación con el autoconocimiento y la interacción respetuosa con el otro (León Román CA. Los atributos de Enfermería. Boletín No 2. Hospital Clinicoquirúrgico “Hermanos Ameijeiras”, 1994).

Existe una en algunos paises una disposición general que norma el uso de esta vestimenta y la apariencia personal del personal de enfermería que en resumen se presenta a continuación.

En la mujer:

  • Usar el uniforme reglamentado. Cuando se trate de vestido o saya, debe, tener el largo a la rodilla y usar medias largas. El ancho del vestido, chaqueta y pantalón, debe permitir realizar movimientos con soltura y sin impedimentos.
  • Llevar pelo corto o recogido.
  • Utilizar gorro o cofia de acuerdo a la actividad que realiza.
  • Tener uñas cortas y con pintura discreta.
  • Usar reloj con secundario.
  • Evitar el uso de prendas no requeridas durante el desarrollo de su labor (pañuelos de cabeza, collares, aretes colgantes u otros)
  • Maquillaje discreto.
  • Mantener los zapatos limpios.

En el hombre:

  • Llevar el uniforme reglamentado (limpio y holgado).
  • Mantener el pelo corto y la barba rasurada.
  • Tener uñas cortas.
  • Usar reloj   con secundario.
  • Mantener los zapatos limpios.

En la actualidad a pesar de la existencia de las normas y del esfuerzo que se viene realizando, vemos con frecuencia modificaciones y uso inadecuado del uniforme.

Varios profesionales plantean que estas modificaciones responden a   la incorporación de un gran número de personas jóvenes a la especialidad, que no tienen una orientación adecuada o no se les exige el cumplimiento de las normas, y que   para ellos, estas modificaciones, responden a las nuevas corrientes del vestir y de la moda de la juventud para la vestimenta social.

Por otra parte, la existencia de imágenes negativas en programas de difusión masiva, hacen que el personal más joven, las tomen como   modelos a seguir porque lucen simpáticos o cómicos y generalmente no reciben una llamada de atención al respecto por quienes corresponde.

Muchos profesionales, refieren que el hecho de que no se use el uniforme en la etapa de formación, impide la incorporación de la práctica de su uso correcto; por tal motivo, cuando finalmente el alumno se gradúa, piensa, casi siempre y primero, en hacerle modificaciones impropias para realizar las actividades de la práctica asistencial y no en su uso correcto.

Estos profesionsles plantean que se debe retomar en los estudiantes de enfermería el uso de un uniforme que desde su formación permita monitorizar y guiar el cumplimiento del reglamento que norma su uso.

Los profesionales más experimentados, sustentan que el acto solemne de imposición de la cofia, así como otros rituales que por tradición la enfermería mantuvo por mucho tiempo, deben ser rescatados, ya que fomentan eficazmente en los estudiantes el compromiso, el amor y la identidad profesional.

Los actos tradicionales que realizaban los profesores con los alumnos, estan sustentados en un voto de confianza, credibilidad, sentido de pertenencia y acogimiento al estudiante de enfermería, dándoles muestra de reconocimiento a sus conocimientos, creatividad, cumplimiento, orden, limpieza, comportamiento profesional y ético como pilares del cuidado.

Estos actos académicos convocaban al compromiso ético-espiritual como seres humanos capaces de practicar la justicia, tener respeto, responsabilidad, puntualidad, solidaridad, comprensión, prudencia, optimismo, sinceridad y gratitud. Seres humanos que se proponen ser fieles, tolerantes y honrados con ellos   mismos y con las personas a quienes cuidan.

Es meritorio señalar que la Enfermería se socializa en una imagen profesional al incrementar la conciencia que tiene de sí misma y al fomentar el respeto a sus capacidades, al apreciar y reconocer las necesidades de educación continua y al integrar los elementos cognitivos e interpersonales del yo profesional en su rol. La condición de profesión se logra cuando una actividad, indispensable para la sociedad, se realiza con un elevado nivel intelectual en sus decisiones.

Por tal motivo todos los profesionales de enfermería tienen la responsabilidad de mantener y fomentar una imagen adecuada, pues esta es la apariencia visible de una persona o profesión, lo que se proyecta a la sociedad y ésta a su vez percibe de nosotros.

La utilización de una vestimenta adecuada, responde a las normas y exigencias de la profesión, así como el respeto que le tiene a la sociedad, elementos que favorecen una adecuada imagen social. Una enfermera u enfermero vestido correctamente inspira confianza y es socialmente respetado. Es por ello que para mejorar la situación actual, es necesario actuar como   agentes de cambio.

La Enfermería como agente de cambio, incluye en sus funciones la comunicación interpersonal, defensora y colaboradora de la profesión. Estas funciones se sustentan en la suposición filosófica, de que sus profesionales deben llevar a cabo cambios para promover el bienestar, además de mantener una socialización para el ejercicio profesional, a través de la educación a sus colegas, constituyéndose en promotor de la función básica de su profesión a través del liderazgo.

Desde el punto de vista social, autores como Kérovac plantea que las relaciones del enfermero en la sociedad se basan en un estado de equilibrio entre las habilidades para prescribir, asignar, manejar y mantener los sistemas de autocuidados terapéuticos de las personas y las capacidades de estas y de sus familiares para realizarlas, bajo la guía de un código ético y de responsabilidad social. De este criterio pudiera pensarse que no se tiene en cuenta la presencia de la enfermera (o), correctamente vestido durante el ejercicio de sus funciones, pero no se puede olvidar que los problemas se presentan de modo diferente en cada país, ciudad o área y que si no señalan problemas con la vestimenta es porque no lo tienen o no es esta la arista del pensamiento enfermero que les interesa plasmar. Lo que plantea este autor es un elemento más relacionado con el aspecto social del personal de enfermería que es interesante conocer y tomar en consideración.

Se puede concluir que los aspectos planteados permiten revalorar la importancia del uso correcto del uniforme, como   elemento esencial, entre otros, para una buena imagen social de los enfermeros y enfermeras.

 
   
 
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